Ourense: la ciudad termal de Galicia y la ruta del Miño
Situada en el corazón de Galicia, Ourense se presenta como uno de los destinos termales más impresionantes de Europa.
Conocida como la “ciudad de los manantiales”, posee uno de los mayores caudales de agua mineromedicinal del continente.
Dos mil años de historia respaldan esta tradición, que comenzó cuando las legiones romanas fundaron aquí el asentamiento de Aquis Auriensis (las aguas de oro), atraídas tanto por los depósitos del río Miño como por las propiedades curativas de sus fuentes.
Hoy en día, Ourense combina su legado histórico con una moderna oferta de bienestar, integrando el agua termal en la vida cotidiana de sus habitantes y en la experiencia de sus visitantes.
As Burgas: el corazón histórico del termalismo
La imagen más icónica de Ourense es, sin duda, el conjunto de As Burgas, declarado Bien de Interés Cultural y situado en pleno casco histórico. Este complejo termal incluye tres fuentes principales: la Burga de Abaixo, de diseño neoclásico; la Burga de Arriba, del siglo XVII; y la Burga de Medio.
Este último espacio, tradicionalmente usado por lavanderas y curtidores, se ha reconvertido en una espectacular piscina termal al aire libre de acceso gratuito. Permite a los bañistas sumergirse en aguas que brotan a más de 60ºC, reproduciendo la experiencia de los antiguos romanos en un entorno monumental. El recinto alberga también un centro de interpretación y un yacimiento arqueológico donde se pueden contemplar los restos de la balnea romana y la piscina-santuario, prueba de la veneración que estas aguas despertaban en la antigüedad.
La Ruta Termal del Miño: naturaleza y bienestar
El río Miño no sólo modela el paisaje de Ourense, sino que también sirve de eje para una extensa red de instalaciones termales al aire libre.
A pocos metros del Puente del Milenio se encuentra A Chavasqueira, un espacio que destaca por su arquitectura de piedra y madera inspirada en los onsen japoneses. Aquí, el baño busca la armonía con la naturaleza a través de piscinas exteriores, baños interiores y vasos de agua fría para contrastes.
Siguiendo la ruta hacia el norte, el visitante se topa con la fuente de O Tinteiro, cuyas aguas sulfuradas y bicarbonatadas son muy apreciadas por sus propiedades dermatológicas, ofreciendo además una vista panorámica del río.
Poco después aparece el complejo de Muiño da Veiga, construido sobre un antiguo molino y alimentado por uno de los manantiales de mayor temperatura de la península (72ºC).
Outariz y Burga de Canedo: el equilibrio entre tradición y modernidad
La estación termal de Outariz es una de las más populares de la ciudad. Continuando con la inspiración oriental, ofrece once termas exteriores y tres interiores organizadas en dos circuitos: el circuito Zen, de aguas calmas para la relajación, y el circuito Celta, con chorros y cascadas para estimular la circulación. El complejo se completa con saunas, tratamientos de belleza y una oferta gastronómica que incluye sushi y té verde.
Junto a la estación termal, separado por un jardín de plantas medicinales, se encuentra Burga de Canedo. Se trata de la zona termal al aire libre más grande de Ourense, también de acceso gratuito. Sus piscinas frías y calientes rodeadas de una exuberante vegetación de ribera convierten este lugar en un oasis de paz dentro de la ciudad, conectado a las orillas del río por una pasarela peatonal.
Más allá del agua: patrimonio y cultura
Aunque el agua es el gran protagonista, Ourense ofrece mucho más.
Su casco histórico, que nace en las propias Burgas, es un laberinto de calles empedradas que invita a perderse. La Plaza Mayor y la Catedral, con su famoso Pórtico del Paraíso, son visitas obligadas. La ciudad también destaca por su animada vida cultural, su comercio especializado y una gastronomía que recoge lo mejor de la Galicia interior.
Ourense ha sabido integrar todos estos elementos en un modelo de turismo cultural y sostenible. Tanto es así que forma parte del Itinerario Cultural Europeo del Patrimonio Termal, una red que reivindica el origen de las grandes ciudades termales y fomenta políticas turísticas creativas. La capital ourensana demuestra cómo las aguas termales pueden dialogar con el arte, la historia y la tradición para ofrecer una experiencia de viaje completa.
En conclusión, Ourense se consolida como una referencia europea del turismo de salud, logrando que sus manantiales no sean sólo un recurso terapéutico, sino el eje vertebrador de una ciudad vibrante.
La posibilidad de disfrutar de baños termales gratuitos en plena naturaleza, rodeados de un patrimonio histórico milenario y una gastronomía de primer nivel, convierte a la “ciudad de los manantiales” en un destino único donde el bienestar se vive con intensidad las veinticuatro horas del día.
Fuente: Tribuna Termal Número 36, 2016.
