Agua mineral: Propiedades y beneficios para la salud ósea y cardiovascular
A menudo pensamos en el agua simplemente como el líquido que usamos para calmar la sed.
Sin embargo, es mucho más que eso: es el componente más abundante de nuestro organismo y el nutriente esencial en el que se produce la vida. Como bien señala la Dra. Rosa Meijide Failde, catedrática de Radiología y Medicina Física, no podemos sintetizar agua en cantidades suficientes, por lo que debemos ingerirla regularmente para mantener nuestras funciones vitales.
Mantener un estilo de vida saludable incluye una hidratación adecuada.
Aquí es donde el agua mineral juega un papel crucial. A diferencia de otras bebidas, las aguas minerales naturales aportan minerales y oligoelementos en disolución que pueden cubrir entre el 1% y el 20% de nuestras necesidades diarias de estos nutrientes esenciales.
Cada tipo de agua tiene una composición única que ofrece beneficios específicos para la prevención de enfermedades prevalentes hoy en día.
Agua mineral y prevención de la litiasis (cálculos renales)
Los cálculos en las vías urinarias son muy frecuentes, afectando a alrededor del 12% de la población europea. La dieta y la hidratación son factores clave para su prevención.
Si se padecen cálculos, se recomienda ingerir al menos dos litros de agua al día para diluir la orina y facilitar la eliminación de cristales. En este sentido, no todas las aguas son iguales. Se recomienda el consumo de aguas de mineralización débil o muy débil (menos de 500 mg/l de residuo seco). Estas aguas tienen un efecto diurético natural que dificulta la depresión de nuevos cálculos.
La elección del tipo de agua puede adaptarse según el tipo de litiasis (ácido úrico, oxalocálcica, etc.).
Por ejemplo, las aguas bicarbonatadas suelen ser las más recomendadas para la mayoría de los cálculos, salvo en casos específicos de fosfato amónico magnésico.
Agua mineral y salud ósea: Lucha contra la osteoporosis
La osteoporosis es una de las principales preocupaciones de salud pública mundial, especialmente en mujeres posmenopáusicas.
La prevención desde la infancia es vital, y el agua mineral es un gran aliado en esta tarea.
- Calcio: El calcio del agua se absorbe en un porcentaje similar al de la leche. Los estudios demuestran que tomar agua rica en calcio de forma continua a lo largo del día es más beneficioso para el tejido óseo que ingerirlo en una sola dosis. Aguas con más de 150 mg/l de calcio ayudan a proteger la masa ósea.
- Magnesio: El magnesio es absorbido en alta proporción y tiene un efecto alcalinizante en el riñón, reduciendo la pérdida de calcio por orina.
- Bicarbonato: En las aguas bicarbonatadas, este mineral ayuda a contrarrestar la acidez metabólica, reduciendo la eliminación de calcio. Esto es crucial porque el exceso de sodio (común en la dieta) aumenta la pérdida de calcio.
- Silicio: Elemento presente en muchas aguas minerales, el silicio se absorbe rápidamente y participa en la formación de colágeno y la matriz ósea, protegiendo contra la desmineralización.
Salud cardiovascular: Protección para el corazón
Numerosos estudios epidemiológicos han relacionado el consumo de aguas duras (ricas en calcio y magnesio) con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares.
El efecto protector no se debe a un solo mineral, sino al conjunto de calcio, magnesio, alcalinidad y sulfato.
- Sodio y Bicarbonato: Aunque el exceso de sodio suele asociarse a la hipertensión, estudios específicos han mostrado que cuando el sodio acompaña al bicarbonato en aguas minerales carbónicas, se comporta de forma distinta. Este tipo de agua no aumenta la presión arterial en mujeres posmenopáusicas y puede incluso reducir la presión sistólica en jóvenes. Además, se ha observado que estas aguas pueden reducir en un 15% el colesterol total y el LDL (colesterol “malo”) tras una comida, un factor de riesgo clave para la aterosclerosis.
- Potasio: Nutriente cardioprotector que ayuda a reducir la hipertensión y la mortalidad cardiovascular.
- Magnesio: Se ha asociado su consumo con una menor mortalidad por enfermedades del corazón y un menor riesgo de arteriosclerosis.
El valor del agua mineral va mucho más allá de la hidratación. Si bien todas las aguas mantienen el equilibrio de fluidos de nuestro cuerpo, el agua mineral natural aporta un “plus” terapéutico gracias a su equilibrio mineral específico.
Beber la adecuada para nuestras necesidades (calcio para los huesos, débil mineralización para los riñones, o bicarbonatada para el colesterol) es una herramienta sencilla y natural que puede complementar nuestra dieta y estilo de vida para prevenir enfermedades crónicas y mejorar nuestra calidad de vida a largo plazo.
- Agua mineral y salud, Rosa Meijide Faílde para Tribuna Termal Número 34, 2015.
- European Association of Urology
- Organización Mundial de la Salud (OMS)
