Termalismo y naturaleza en Extremadura: una ruta de bienestar por la Vía de la Plata
Extremadura se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos para el viajero que busca desconectar, combinando salud, naturaleza y cultura.
Esta comunidad autónoma, tierra de contrastes y amplios paisajes, ofrece una experiencia sosegada y segura, alejada del turismo masificado.
El interés por el turismo de proximidad y los entornos naturales ha crecido, situando a esta región como un lugar ideal para disfrutar de unas vacaciones saludables y sostenibles.
Su gran tesoro son sus balnearios, muchos de ellos con aguas utilizadas desde la época romana, que hoy ofrecen instalaciones modernas sin perder su encanto histórico.
El hilo conductor: la Vía de la Plata
Para comprender la riqueza termal de Extremadura hay que seguir el trazado de la Vía de la Plata.
Este histórico itinerario, que cruza la región de norte a sur conectando con Castilla y León y Andalucía, fue la clave para el descubrimiento y explotación de muchos manantiales. Los romanos, constructores de esta calzada, fueron los primeros en valorar las propiedades medicinales de estas aguas.
Hoy en día, la ruta A-66 y la N-630 nos permiten acceder fácilmente a una oferta tan variada como singular, donde establecimientos como Baños de Montemayor, El Salugral, Valle del Jerte, Fuentes del Trampal, Alange y El Raposo esperan al visitante.
Balneario de Baños de Montemayor: dos mil años de historia
En el norte de Cáceres, rodeado de castaños y robles del Valle del Ambroz, se encuentra esta localidad declarada Villa Termal. Su tradición se remonta a los romanos, que aprovecharon sus aguas sulfuradas, sódicas y oligométalicas que brotan a 43 °C.
El balneario ofrece una dualidad única: un centro moderno construido en 1995 para tratamientos terapéuticos y otro ubicado en el antiguo edificio, más orientado al relax y con un museo arqueológico in situ. Cabe destacar su peculiar modelo de gestión, “Probaños”, que permite a los vecinos del pueblo ser propietarios del balneario.
Salugral Termal Resort: vistas al Ambroz
A pocos kilómetros de Hervás, este resort inaugurado en 2006 recupera unos manantiales fríos (17,9 °C) y muy mineralizados, declarados de Utilidad Pública en el siglo XIX. Sus aguas bicarbonatadas, líticas y fluoradas son ideales para afecciones reumáticas y respiratorias.
El complejo destaca por su arquitectura luminosa en una finca de 75.000 metros cuadrados, integrando una hospedería rehabilitada y un centro termal moderno con vistas impresionantes, además de ofrecer gastronomía local en El Cenador del Ambroz.
Balneario Valle del Jerte: la cereza del bienestar
Situado en Valdastillas, en pleno valle del Jerte, este balneario se encuentra en un entorno rodeado de naturaleza y jardines. Sus aguas hipotermales, sulfuradas y fluoradas se utilizan para tratamientos del aparato locomotor y dermatológicos.
La gran estrella de este lugar es la “Cerezaterapia”, unos tratamientos estéticos que utilizan la cereza, fruto estrella de la comarca y protegida por Denominación de Origen.
Es el lugar perfecto para combinar el descanso con la visita a los cerezos en flor, un espectáculo declarado de Interés Turístico Nacional.
Balneario Fuentes del Trampal: un refugio en la dehesa
En medio de la dehesa extremeña, entre Mérida y Cáceres, este balneario es un oasis de tranquilidad. Sus aguas, conocidas desde el siglo XIX por sus propiedades para anemias y reumatismos, son oligometálicas y ferruginosas, otorgando un característico tono rojizo a las piscinas.
Recientemente renovado en 2021, el complejo destaca por su sencillez y entorno natural, ofreciendo circuitos de contrastes y coordinando excursiones a lugares de interés como el Parque Nacional de Monfragüe o ciudades monumentales.
Balneario de Alange: patrimonio romano
Cerca de Mérida, este balneario es único al encontrarse dentro de un yacimiento arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Sus aguas radiactivas y oligometálicas brotan a 28 °C y han sido apreciadas desde la época romana, como atestigua un ara dedicada a la diosa Juno que se conserva en el recinto.
El complejo incluye el Hotel Aqualange y permite disfrutar de baños en las antiguas termas romanas, fusionando historia y terapia moderna para tratar afecciones nerviosas, respiratorias y circulatorias.
Balneario El Raposo: la fuerza de los lodos naturales
En el sur de la provincia de Badajoz, en Puebla de Sancho Pérez, se encuentra el balneario más meridional de Extremadura. Su origen legendario está ligado a un animal enfermo que se curó revolcándose en el lodo.
Hoy, El Raposo es famoso por ser uno de los pocos balnearios en España que ofrece peloides (lodos naturales) preparados con arcillas del propio yacimiento y madurados al sol.
Sus aguas bicarbonatadas y radiactivas, a 17 °C, completan una oferta sostenible que incluso incluye una fábrica de plantas medicinales.
Más allá del agua: cultura y gastronomía
La oferta termal se complementa con una rica agenda cultural y gastronómica.
La visita a Extremadura es la excusa perfecta para asistir al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida en el teatro romano, o para disfrutar de la gastronomía local a través de rutas del queso, el aceite, el vino y el cerdo ibérico.
La naturaleza también juega un papel fundamental con actividades de avistamiento de aves, senderismo por vías verdes y el turismo estelar en destinos certificados Starlight.
Recorrer los balnearios de Extremadura es sumergirse en una experiencia completa donde el cuidado de la salud se entrelaza con la historia, la cultura y un paisaje natural que invita a la calma.
Tanto si buscas tratamientos médicos específicos como simplemente un momento de relax en entornos únicos, esta región ofrece una respuesta de calidad y calidez que convierte cada visita en una memoria inolvidable para el viajero del siglo XXI.
Fuente: Extremadura, termalismo y naturalez, Teresa Pacheco para Tribuna Termal Número 42, 2011.
