Un viaje termal por Portugal: del norte a las islas atlánticas
Portugal ofrece al viajero una propuesta singular donde el turismo de salud se entrelaza con un paisaje diverso y una herencia cultural milenaria.
A pesar de ser un país de reducida extensión territorial, Portugal presume de tener una de las tipologías de aguas minerales naturales más amplias del mundo.
Un viaje a través de sus balnearios es también una oportunidad para descubrir regiones vitivinícolas, monumentos históricos y enclaves naturales que van desde las montañas del norte hasta las islas volcánicas del Atlántico.
El norte: ríos, viñedos y aguas termales
La región del norte, que abarca el Miño, Alto Támega y Barroso, destaca por su impresionante concentración de riqueza termal. Aquí se encuentran grandes complejos que combinan historia y modernidad, como Melgaço, Monção, Gerês, Caldelas y el famoso Carvalhelhos. Lugares como Vidago y Pedras Salgadas son referentes de salud que han sabido integrarse en el entorno natural.
La apertura de la Autovía de las Rías Baixas ha mejorado la conexión transfronteriza con Galicia, facilitando el acceso a estas zonas. Destaca especialmente Chaves, cuyas aguas brotan a 73 °C, una energía geotérmica que ha impulsado proyectos de investigación agrícola.
Más al sur, entre ríos y viñedos, se sitúan las termas vinculadas al paisaje cultural del Alto Douro, declarado Patrimonio de la Humanidad. Lugares como S. Vicente, Entre-os-Rios o Longroiva permiten al visitante combinar los tratamientos de aguas con el disfrute de una de las zonas vinícolas más famosas del mundo.
En la región del Dão, cerca de Viseu, destacan las termas de Carvalhal, S. Pedro do Sul y Sangemil, enclavadas en un paisaje de valles graníticos y verdes praderas.
Centro y montañas: la estrela y las fronteras
En el macizo de la Sierra de la Estrela, el punto más alto del Portugal continental, se ubican localidades como Caldas de Mantelgas y Unhais da Serra. Aquí, los manantiales conviven con un paisaje de nieve y lagos de origen glacial, creando un contraste único.
Cerca de la frontera con España, se encuentran las termas de Monfortinho (Castelo Branco) y las de Cró y Fonte Santa en Almeida, zonas caracterizadas por su clima de influencias mediterráneas y atlánticas.
Esta región ofrece una rica oferta complementaria de turismo rural, rutas de lana y arquitectura industrial, así como una gastronomía basada en la dieta mediterránea, donde destacan platos como el cochinillo asado y los vinos Bairrinha.
El área de Lisboa y la Costa del Sol
Descendiendo hacia la zona de Lisboa, encontramos un importante patrimonio termal. Caldas da Rainha destaca por ser el primer hospital termal del mundo, una localidad que combina el termalismo con una oferta de golf y una cercanía excelente a la capital. En esta misma zona se hallan las termas de Monte Real y Vimeiro.
En la costa de Lisboa, el balneario de Estoril ha reabierto sus puertas tras casi 50 años de inactividad, reviviendo una tradición histórica.
Toda esta zona, que incluye ciudades Patrimonio de la Humanidad como Batalha o Alcobaça, ofrece condiciones excelentes para la inversión en proyectos que exploten nuevas aguas, como las de Quinta das Janelas en Óbidos.
Del Alentejo al Algarve: sostenibilidad y relax
En el norte de la región del Alentejo, estaciones como Ladeira de Envendos o Fadagosa de Nisa son el punto de partida para visitar pueblos históricos como Crato y Vila Viçosa, así como la ciudad de Évora.
Es una tierra de transición donde se armonizan los paisajes interiores con las llanuras onduladas, ideal para el senderismo y el disfrute de la gastronomía local, incluido el canto alentejano (Patrimonio Inmaterial de la Humanidad).
En el Algarve, la única estación termal importante son las Caldas de Monchique, situadas en las montañas. Aquí, la región ha apostado por un modelo de turismo sostenible para diversificar una oferta turística centrada tradicionalmente en el sol y la playa, fortaleciendo la competitividad mediante el uso de recursos interiores y complementarios.
Azores y Madeira: naturaleza volcánica y lujo
En pleno Atlántico, los archipiélagos de Azores y Madeira ofrecen experiencias termales únicas.
En Azores, específicamente en la isla de São Miguel, las Termas das Furnas ofrecen programas de ocio y salud en medio de una gran riqueza geotérmica. Un atractivo singular es su gastronomía, con el “cozido nas caldeiras”, un plato de carne y verduras cocinado lentamente bajo tierra gracias al calor volcánico.
Madeira, por su parte, se encuentra en una fase avanzada de turismo de bienestar. La isla, que cuenta con el bosque de laurisilva (Patrimonio de la Humanidad), posee hoteles con centros wellness de estándares internacionales. Su estrategia se orienta a sofisticar la oferta y mejorar la formación de recursos humanos para posicionarse como un destino de referencia en salud, aprovechando un entorno de exuberante vegetación y clima subtropical.
Desde las aguas calientes del norte hasta los paisajes volcánicos de las islas, Portugal ofrece una experiencia diversificada y sostenible donde el agua es el hilo conductor que une el pasado con la innovación turística más moderna.
Fuente: Portugal, un viaje singular a través de sus termas, Jorge Mangorrinha para Tribuna Termal Número 37, 2016.
