Turismo de salud y bienestar: Una experiencia milenaria renovada
Última actualización: 31/05/2026 de Sandra Candal García
Aunque en los últimos años el término “Turismo de Salud” se ha puesto de moda, la realidad es que responde a una necesidad tan antigua como la humanidad: buscar en el agua y en la naturaleza el alivio para el cuerpo y la calma para la mente.
En una sociedad saturada por el ritmo de vida impuesto por las grandes ciudades, este tipo de turismo se ha consolidado como la mejor opción para bajar el ritmo, retomar fuerzas y estimular el organismo.
Pero, ¿cuál es el origen de esta práctica?
Viajemos a través de la historia para entender por qué “la clave está en el agua”.
Orígenes: El instinto de curación
El desplazamiento hacia lugares con aguas especiales se pierde en la memoria de los tiempos.
Desde las civilizaciones más antiguas, el hombre, guiado primero por el instinto y luego por la experiencia, acudía a manantiales con fines curativos.
- Grecia y Roma: Dejan un rico legado arqueológico en torno a los manantiales. Los romanos, grandes ingenieros, construyeron complejos termales que no solo buscaban la salud, sino también la sociabilidad.
- Edad Media y Árabe: Aunque el medievo supuso un freno general en Europa, la cultura árabe mantuvo viva la tradición de los baños y hammames.
- Renacimiento: Siglos después, entre finales del siglo XVII y principios del XX, se vivió la auténtica edad de oro del termalismo.
El auge de las Villas Termales en el siglo XIX
Fue a mediados del siglo XIX cuando la afluencia de viajeros a manantiales de aguas minero-medicinales se generalizó.
En España, el crecimiento fue exponencial: se pasó de 90.000 usuarios en 1851 a 150.000 en 1892.
Durante el periodo de la Restauración (1874-1923), la estabilidad política y el auge de la burguesía propiciaron la construcción de los grandes hoteles asociados a balnearios de prestigio como Puente Viesgo, Solares, La Toja, Mondariz, Panticosa, Vichy Catalán y Cestona.
Este fenómeno no fue exclusivo de España.
Europa entera vivió una fiebre por las “Villas Termales”, destinos donde todo giraba en torno al agua:
- Bath (Inglaterra): Referencia de la aristocracia, cuya arquitectura tan selecta le valió ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO [Fuente: UNESCO].
- Spa (Bélgica): Tan influyente que su nombre se convirtió en el término universal para los balnearios en el mundo anglosajón. Giacomo Casanova comentaba ir allí “por negocios, intrigas, jugar, hacer el amor y espiar”.
- Otros focos: Marienbad, Karlovy Vary, Vichy, Baden-Baden o Budapest (con sus famosos Baños Gellért).
En estos lugares, el edificio termal era el corazón de un complejo que incluía teatros, casinos, parques y salones de baile, creando un estilo de vida propio.
Talasoterapia: El poder del mar
Paralelamente al termalismo de interior, el uso terapéutico del agua de mar (talasoterapia) también tiene sus raíces en la antigüedad. Herodoto e Hipócrates ya recomendaban los baños de mar.
- El origen moderno: En 1760, Richard Russell publicó el primer tratado sobre terapia con agua de mar.
- El término “Talasoterapia”: Fue acuñado en 1867 en Arcachon (Francia).
- España pionera: Santander destacó con sus famosos “Baños de Ola” en el siglo XIX, costumbre que se consolidó cuando los reyes iniciaron sus veraneos en el Sardinero en 1913.
- Canarias: Las Islas Canarias fueron pioneras en recibir turistas por motivos de salud a finales del siglo XIX, atraídos por la benignidad de su clima.
El renacimiento moderno: De la cura al bienestar
A mediados del siglo XX, el avance de la medicina farmacológica relegó los balnearios a un segundo plano.
Sin embargo, desde los años 90, la sociedad ha cambiado de mentalidad. La búsqueda de la “eterna juventud” y la necesidad de paliar el estrés han traído de vuelta la cultura del agua.
Según el estudio Colección Estudios Turísticos. El Turismo de Salud (Turespaña 2016), el Turismo de Salud engloba productos diseñados para recuperar o mantener la salud en un espacio alejado de las distracciones diarias. Distinguimos dos grandes vertientes:
- Turismo de Curación: Incluye rehabilitación médica y requiere servicios médicos.
- Turismo de Prevención o Wellness: Enfocado en el estilo de vida, donde no son imprescindibles los servicios médicos, sino tratamientos de relajación y estética.
Actualmente, el 87,6% de la oferta turística de salud en España se basa en el agua.
El fenómeno del turismo médico
Aunque es un segmento menor, el Turismo Médico ha crecido espectacularmente.
España es un referente, especialmente a través de iniciativas como el Barcelona Centro Médico (BCM), que aglutina prestigiosas clínicas privadas, o la oferta integral de Gran Canaria Spa, Wellness & Health, que combina medicina de vanguardia con talasoterapia de lujo.
El Turismo de salud y bienestar no es una moda pasajera, sino la recuperación de una sabiduría milenaria adaptada a los tiempos modernos.
Desde las termas romanas hasta los spas de alta tecnología actuales, el objetivo ha permanecido constante: mejorar la calidad de vida.
Ya sea buscando la cura de una dolencia o simplemente un momento de paz, el agua sigue siendo el mejor aliado para recuperar el equilibrio físico y mental en un mundo que nunca para.
Fuentes:
- Turismo de salud y bienestar. Una experiencia milenaria, Teresa Pacheco para Tribuna Termal Número 26 Verano 2012.
- Global Wellness Institute (GWI) (2022). The Global Wellness Economy: Looking Beyond COVID. Miami: Global Wellness Institute.
- Turespaña (2021). Estrategia de Turismo de Salud y Bienestar 2021-2024. Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.
