Talasoterapia en España: El futuro del turismo de salud en la costa
Última actualización: 11/04/2026 de Sandra Candal García
El turismo es la primera industria mundial, y dentro de él, el Turismo de Salud está llamado a ser uno de los productos con mayor capacidad de crecimiento.
En un mercado cada vez más competitivo, España tiene una baza ganadora que aún está infrautilizada: su costa.
Más allá del sol y la playa, la talasoterapia se presenta como una oportunidad única para diferenciar nuestra oferta y generar un desarrollo local sostenible.
Desde Sparelajarse.com te explicamos qué es la talasoterapia y por qué España está llamada a ser un país de referencia en Europa.
¿Qué es exactamente la talasoterapia?
Definimos la talasoterapia como la utilización terapéutica del agua de mar y el medio marino, extendiéndose este concepto al sector turístico y a los servicios asociados.
Según la referencia normativa de la Asociación Francesa Mer et Santé, la talasoterapia implica:
- El uso del agua natural y los productos del mar bajo vigilancia médica.
- Una temperatura superior a los 34°C.
- Un entorno marino.
- Medios técnicos y personales adecuados.
El agua de mar cubre más del 70% de la superficie del planeta y es el medio interno isotónico de todos los animales.
El cuerpo humano es 70% agua de mar, por lo que ha sido empleada desde la antigüedad hasta nuestros días como medio terapéutico.
La suma del agua y el medio marino crea un entorno excepcional para el desarrollo de esta práctica.
El potencial español: Un recurso por explotar
España dispone de más de 8000 kilómetros de costa y más de 150 islas, lo que nos convierte en un generador de valiosos recursos naturales. A diferencia de otras industrias que dependen de la transformación, la talasoterapia depende de la calidad del medio, del medio marino y del paisaje.
Sin embargo, este patrimonio paisajístico, industrial y etnográfico está hoy en parte olvidado o en riesgo de desaparición.
Apostar por la talasoterapia significa respetar el medio ambiente, poner en valor nuestros recursos y singularizar la oferta turística española.
Reconvertir el turismo de sol y playa
La talasoterapia se ha convertido en los últimos años en el motor de cualificación del nuevo Turismo de Salud. Esto permite:
- Desestacionalizar la oferta: Creando nuevos destinos en las costas “frías”.
- Requalificar destinos maduros: Transformando destinos de playa del siglo pasado en decadencia mediante un cambio de modelo.
En Francia, por ejemplo, la “Talaso atlántica” en los años 80 le dio la vuelta al termalismo, incorporando nuevos productos orientados al bienestar (mamá-bebé, anti-stress) y nuevos públicos.
España tiene los recursos naturales, humanos y técnicos para dar un salto cualitativo similar.
Del modelo cuantitativo al cualitativo
El éxito de este modelo pasa por cambiar el enfoque en destinos maduros. No se trata solo de construir más edificaciones, sino de pasar de una idea de plazas hoteleras a una idea de experiencias. De objetivos cuantitativos a cualitativos, porque estamos hablando de salud y de entornos saludables.
Desde una perspectiva de planificación, este modelo incluye diversos proyectos innovadores, como el SPA BOAT (una embarcación de talasoterapia planteada como crucero de día) o proyectos de I+D sobre la talasoterapia como motor de desarrollo en Galicia.
La historia de la talasoterapia: El legado de Cartagena
A menudo pensamos en la talasoterapia como algo moderno, pero tiene profundas raíces en nuestra historia. El libro “Talasoterapia Entremares” de Ana Fernández Nadal (2007) recoge investigaciones de los Archivos de Cartagena que acreditan el uso extendido de la palabra “balneario” para referirse a los antecedentes de los actuales centros de talasoterapia.
En el siglo XIX, un balneario era una construcción de madera (generalmente de dos alturas) situada a orillas del mar. En la planta inferior se ubicaban cabinas donde era posible bañarse en agua de mar.
Fueron célebres los balnearios históricos de San Bernardo, el Balneario de Villamartin, el Balneario de San Pedro del Mar y el Balneario de La Misericordiosa. Pedro García Ros incluso construyó el Balneario de Santa Eloisa en la Playa de los Nietos.
El centro Entremares en La Manga del Mar Menor (Cartagena) es heredero de esta larga tradición. Antecedentes romanos y árabes sostienen que la talasoterapia se practicó en estos lugares hace siglos, y el nombre “balneario” se empleó con frecuencia desde mediados del XIX para referirse a estas construcciones.
Fuente: Talasoterapia, Modelo de desarrollo sostenible para nuestras costas, Mario Crescente Maseda para Tribuna Termal Número 4 Abril/Mayo 2007.
