Agua mineral natural: ¿Sólo para beber? Un nutriente esencial para tu salud
A menudo pensamos en el agua simplemente como el líquido que usamos para calmar la sed.
Sin embargo, cada vez son más las voces científicas que nos recuerdan que el agua es, en realidad, un nutriente fundamental para la vida. De hecho, la propia Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado opiniones destacando la importancia del agua de bebida como un componente esencial de la nutrición humana.
Como bien señala Francisco Maraver Eyzaguirre, director de la Escuela Profesional de Hidrología Médica de la UCM, no todas las aguas son iguales. Existen diferencias fundamentales entre lo que sale del grifo y el agua mineral natural envasada, no solo en sabor, sino en su estabilidad, pureza y valor biológico. Comprender estas diferencias es clave para optimizar nuestra salud.
Agua de grifo vs. Agua mineral natural: ¿Cuál es la diferencia?
La confusión entre ambas es común, pero desde un punto de vista nutricional y sanitario, son productos distintos.
Mientras la normativa de aguas potables (RD 140/2003) se centra en garantizar la seguridad frente a contaminantes, el agua mineral natural está regulada por el RD 1798/2010, que la considera un alimento.
Aquí te resumimos las claves que las distinguen:
- Composición constante vs. variable: El agua mineral natural nace de un acuífero subterráneo protegido, lo que garantiza que su composición química sea estable en el tiempo. El agua de grifo, sin embargo, puede tener un origen variable (superficial, desaladora, mixto) y su composición cambia según las lluvias, estaciones o los tratamientos químicos que recibe.
- Pureza vs. tratamiento: El agua mineral se envasa tal cual brota del manantial, sin tratamientos químicos de desinfección. En cambio, el agua del grifo suele someterse a procesos como cloración, fluoración o coagulación para asegurar su salubridad. Aunque necesarios para la seguridad pública, estos tratamientos alteran las características naturales del líquido.
- Nutrientes: El agua mineral aporta minerales en una forma equilibrada y constante, algo que el agua de grifo no puede garantizar de manera tan específica.
El agua: El nutriente más grande de nuestra pirámide alimentaria
El agua no es solo un disolvente. Es el segundo elemento más importante para la vida después del oxígeno. Según expertos de la Federación Europea de Aguas Envasadas (EFBW), el agua desempeña ocho funciones vitales en nuestro organismo:
- Nutritiva: Aporta micronutrientes y oligoelementos esenciales.
- Estructural: Forma parte de células, tejidos y compartimentos orgánicos.
- Lubricante: Facilita el deslizamiento entre articulaciones y órganos.
- Disolvente: Transporta compuestos como glucosa y aminoácidos.
- Transporte: Es el medio para mover sustancias en la sangre.
- Termorreguladora: Mantiene la temperatura corporal.
- Metabólica: Interviene en las reacciones químicas del cuerpo.
- Remoción de desechos: Esencial para la función renal y la eliminación de toxinas.
¿Cuánta agua debemos beber al día?
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) establece cantidades de referencia para la ingesta total de agua (incluyendo la contenida en los alimentos), variando según la edad y el sexo:
- Mujeres adultas: 2,0 litros/día.
- Hombres adultos: 2,5 litros/día.
- Embarazadas: Necesitan unos 300 ml adicionales.
- Mujeres lactantes: Requieren unos 700 ml adicionales.
El cuerpo humano no tiene capacidad para almacenar agua.
Si no consumimos la cantidad adecuada, comenzamos a sufrir deshidratación: sed, sequedad de boca, fatiga, dolor de cabeza y disminución del rendimiento físico y mental. Mantenerse bien hidratado es, por tanto, una prioridad de salud diaria.
La ventaja de las aguas minerales naturales
Optar por un agua mineral natural no sólo es cuestión de sabor, sino de elegir un alimento saludable. Gracias a su constante composición, estas aguas nos garantizan el aporte de nutrientes mayoritarios como el bicarbonato, el calcio y el magnesio en una forma equilibrada que la naturaleza ha preparado durante siglos bajo tierra.
Beber agua mineral nos asegura una fuente estable de estos minerales, vitales para los huesos, el sistema nervioso y el equilibrio metabólico, sin los aditivos químicos que pueden tener las aguas de tratamiento público.
Revalorizar el agua como un nutriente es esencial para una vida saludable. Mientras el agua de grifo es fundamental para la seguridad y el abastecimiento público, el agua mineral natural se posiciona como un alimento funcional que aporta pureza y estabilidad mineral.
Al elegir una botella de agua mineral, no sólo nos hidratamos correctamente para cumplir con las recomendaciones de la EFSA, sino que nutrimos nuestro cuerpo con minerales esenciales de origen natural.
Beber agua, por tanto, es un acto de salud y bienestar que debemos cuidar tanto como la comida que ponemos en nuestro plato.
Fuente: Agua mineral natural, alimento saludable, Francisco Maraver Eyzaguirre, para Tribuna Termal Número 34, 2015.
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